Las Rabietas en los niños: cómo controlarlas:
- Por Cesar Andrés López (psicologo clínico) de Punto de partida.
Una rabieta o berrinche es una forma inmadura de expresar ira o enojo.
Aunque usted tenga un carácter muy dulce y sereno, su hijo probablemente tendrá algunas rabietas. Trate de enseñarle que las rabietas no dan resultado, y que no le harán cambiar de opinión a usted. Para los 3 años de edad, puede empezar a enseñarle a su hijo a expresar sus sentimientos con palabras ("Estás enojado porque..."). Debemos enseñar a los niños que el enojo es normal, pero que debe ser manifestado en la forma apropiada. Cuando los niños llegan a la edad escolar, las rabietas deben ser raras. En la adolescencia, puede recordarle a su hijo que explotar produce una mala impresión y que contar hasta 10 puede ayudarle a recuperar el control.

En lo que se refiere a las rabietas existe una verdad casi universal: La rabieta no sucede si no hay un público que reaccione ante ella.




¿Qué debo hacer cuando mi hijo tiene una rabieta?

En general, elogie a su hijo cuando logra dominarse, cuando expresa su enojo con palabras y se muestra dispuesto a cooperar. Sea un buen ejemplo para él manteniendo la calma, sin gritar ni tener rabietas de adulto. Evite pegarle, porque esto le sugiere a su hijo que usted ha perdido el control. Trate de usar las siguientes respuestas a los diferentes tipos de rabietas:

1. Apoye y estimule al niño que tiene rabietas por frustración o fatiga.

A menudo, los niños tienen rabietas cuando se sienten frustrados consigo mismos. Pueden estar frustrados porque no consiguen armar algo. Los niños pequeños pueden estar frustrados porque sus padres no entienden lo que ellos dicen. Los niños mayores pueden estar frustrados a causa de su incapacidad para hacer su tarea escolar.

En estas ocasiones, su hijo necesita estímulo y un padre que lo escuche. Con un brazo apoyado sobre sus hombros, dígale algo que demuestre comprensión, tal como: "Sé que es difícil, pero vas a mejorar. ¿Puedo hacer algo para ayudarte?" Elógiele también por no darse por vencido. Algunas de estas rabietas pueden ser prevenidas haciendo que su hijo se concentre en cosas que puede hacer bien.

Los niños tienden a tener más rabietas cuando están cansados (por ejemplo, cuando no han dormido la siesta), porque son menos capaces de hacer frente a las situaciones frustrantes. En estas ocasiones, haga que su hijo se acueste. El hambre puede contribuir a las rabietas. Si sospecha esto, déle un bocadillo. Las rabietas también aumentan durante una enfermedad.

2. No haga caso a las rabietas motivadas por el deseo de llamar la atención o exigir algo.

Los niños pequeños pueden tener rabietas para salirse con la suya. Tal vez quieran salir con usted, en vez de quedarse con la niñera (babysitter), quieran un dulce, quieran vaciar la gaveta de un mueble o quieran salir a jugar afuera cuando hay mal tiempo. En las rabietas para llamar la atención el niño puede gemir, llorar, golpear el piso o la puerta, cerrar una puerta con violencia, o contener la respiración. Mientras su hijo permanezca en un solo lugar y su comportamiento no sea destructivo, usted puede dejarlo tranquilo.

Si usted reconoce que un evento en particular va a hacer que su hijo pierda los estribos, trate de desviar su atención hacia alguna otra cosa. Sin embargo, no ceda ante las demandas de su hijo. Durante la rabieta, si el comportamiento del niño es inofensivo, ignórelo por completo. Una vez que ha empezado, una rabieta rara vez puede ser interrumpida. Aléjese, incluso yendo a otro cuarto para que el niño ya no tenga quien le escuche. No trate de razonar con su hijo. Simplemente dígale: "Veo que estás muy enojado. Te dejaré solo hasta que te calmes. Hazme saber si quieres hablar". Deje que el niño recupere el control. Después de la rabieta, asuma una actitud amistosa y trate de normalizar las cosas. Usted puede prevenir algunas de estas rabietas diciendo "No" con menos frecuencia.

3. Mueva físicamente al niño que tiene una rabieta porque no quiere o evita hacer algo.

Si su hijo se niega a hacer algo sin importancia (tal como tomar un bocadillo o descansar en la cama), deje pasar este comportamiento antes de que empiece una rabieta. Sin embargo, si su hijo debe hacer algo importante, tal como acostarse a dormir o ir a la guardería, usted no debe dejar que la rabieta le permita evitar eso.

Algunas de estas rabietas pueden ser prevenidas dándole a su hijo una advertencia con 5 minutos de anticipación, en vez de pedirle de repente que deje inmediatamente de hacer lo que está haciendo. Una vez que la rabieta ha empezado, deje que su hijo siga con ella durante 2 ó 3 minutos. Trate de expresar con palabras el descontento del niño: "Tú quieres seguir jugando, pero es hora de dormir". Luego, llévelo a donde tiene que ir (por ejemplo, a la cama), ayudándole tanto como sea necesario (incluso llevándolo en brazos).

4. Para las rabietas de tipo perturbador o destructivo, utilice suspensiones temporales.

Algunas veces las rabietas son demasiado perturbadoras o agresivas para que los padres las pasen por alto. En esas ocasiones, mande o lleve al niño a su cuarto para que permanezca allí durante 2 a 5 minutos. Algunos ejemplos de comportamiento perturbador son los siguientes:

* El niño se cuelga de usted o le sigue de un lado a otro durante la rabieta.
* Su hijo le golpea a usted.
* Su hijo llora y grita durante tanto tiempo que usted se siente exasperada.
* El niño tiene una rabieta en un lugar público, tal como un restaurante o la iglesia. (Lleve al niño a otro sitio para su suspensión temporal. Los derechos de las demás personas deben ser protegidos.)
* Su hijo arroja algún objeto o causa daños materiales durante la rabieta.
5. Sujete al niño cuando tenga rabietas en las que podría causar daño o lastimarse.

Si su hijo ha perdido totalmente el control y grita desatinadamente, usted podría sujetarlo. Perder el control probablemente atemoriza al niño. Sujételo también cuando tenga rabietas durante las cuales podría lastimarse (como cuando se arroja violentamente hacia atrás).

Tome al niño en sus brazos, dígale que usted sabe que está enojado y muéstrele, con su ejemplo, la manera de dominarse. Téngalo en brazos hasta sentir que empieza a relajarse. Esto generalmente requiere de 1 a 3 minutos. Luego, suéltelo. Esta respuesta reconfortante raras veces es necesaria después de los 3 años de edad.

Algunos niños no quieren ser consolados. Tome a su hijo en brazos solamente si esto sirve de algo. Si el niño le dice "Vete", aléjese. Después que pasa la rabieta, a menudo el niño querrá que se lo tenga brevemente en brazos. Esta es una buena manera de reincorporarlo a las actividades de la familia.

¿Cuándo debo llamar a un profesional?

Llame a un profesional si:
* Su hijo se lastima o lastima a otros durante sus rabietas.
* Las rabietas ocurren cinco o más veces al día.
* Las rabietas ocurren también en la escuela.
* Su hijo tiene varios otros problemas de comportamiento.
* Uno de los padres tiene episodios de rabietas o gritos y no los puede detener.
* Este enfoque no produce una mejoría durante 2 semanas.
* Usted tiene otras preguntas o inquietudes.
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Aún queda mucho por aprender

( Por Mario Alonso Madrigal Jiménez)

Yo, que creí saber tanto respecto a relaciones amorosas, últimamente, sin querer y sin darme cuenta, en medio de un amor y otro, observando mis experiencias, mis aciertos y sobre todo, mis errores, he visto que en materia de amor, aun me falta tanto por APRENDER... por ENTENDER... por CAMBIAR... por CORREGIR... por ACEPTAR... por MEJORAR...

DEBO APRENDER que enamorarme no es obsesionarme ni irme a los extremos.

DEBO APRENDER que no debo poner toda la motivación de mi vida en una persona.

DEBO ENTENDER que no se debe rogar amor y que una relación de pareja no es para vivir angustiado.

DEBO APRENDER que si pretendo tener una relación de adulto, debo comportarme como tal.

DEBO ACEPTAR que en el amor, como en cualquier otra cosa de la vida, existen los tropiezos, las caídas y los dolores, y el miedo lo único que hace es dificultar más las cosas.

DEBO APRENDER que no es bueno sobrevalorar, endiosar, ni idealizar a nadie. Porque todos somos humanos, y no debo esperar de mi pareja más de lo que puedo esperar de un ser humano.

DEBO APRENDER que es bueno ser como soy, siempre y cuando eso no implique faltar el respeto a quien esté conmigo.

DEBO ACEPTAR que en algunas ocasiones es necesario pasar por un gran dolor para conocer una gran felicidad, ya que a veces el suelo del fondo es el más apto para brincar.

DEBO TENER PRESENTE que el sentir algo hoy, no implica que lo sienta mañana, y así como me permito disfrutar, también debo permitirme llorar, ya que el dolor es parte de la vida, al igual que el placer.

DEBO ENTENDER que la comodidad que me brinda la rutina es falsa, porque la vida está en constante cambio, por eso es necesario aprender a tolerar la inseguridad natural que se maneja en la vida cotidiana.

DEBO ACEPTAR que los planes pueden desaparecer en un instante, porque el futuro se mueve como él desee y no como a mí me de la gana. Si éste me permite hacer algunas cosas sobre él, debo estar agradecido y no lamentándome por todo lo que no pude hacer.

DEBO ACEPTAR que alrededor del amor, la sociedad ha creado muchas cosas que son un fraude. Por eso debo dejar de volverle la cara a la verdad sólo por seguir en una falsa comodidad o por miedo al dolor. Si la vida me demuestra que aquello en lo que puse mi corazón es una mentira, debo aceptarlo; llorando, desahogándome y renaciendo como la nueva persona que seré.

DEBO MEJORAR mi autoestima... 

Para que la partida de quien quiero no me haga sentir despreciado, humillado o rechazado.

Para no ser tan sensible al abandono...

...para que no hiera mi ego....

...para no terminar creyendo que me dejaron por feo o por tonto... 

...para poder aceptar que simplemente funcionó el tiempo que tuvo que funcionar.

Para no arrastrarme poniéndome de alfombra a los pies de nadie. 

DEBO ACEPTAR que a quien le agrado hoy, no es seguro que le agrade mañana. Y eso no tiene porqué ofenderme si lo acepto... 

Si acepto que a veces las personas no pueden dar más.

Si acepto que quien esté conmigo tiene derecho a no estarlo... y a que yo ya no le guste. 

Si acepto que quien amo, tiene derecho a tomar sus propias decisiones... aunque a mí no me satisfagan.

DEBO RECORDAR que a veces, lo bueno se obtiene esperando, y presionando se arruina. Por eso es necesario tener paciencia, esperar tranquilamente y RECORDAR:

Que la impaciencia es producto de un impulso emocional que tal vez pronto pasará.

Que la impaciencia asfixia a quien está conmigo.

Que la presión se puede convertir en irrespeto. 

Que tomar una decisión mientras estoy impaciente es peligroso, porque estoy influido por un estado emocional extremo y pierdo toda objetividad, ahí no va mi verdad, va mi impulso, mi compulsión, y podría hacer algo de lo que me arrepienta. 

Además, si soy paciente no veré como sufrimiento el tiempo que estoy en espera. 

DEBO APRENDER a no ser posesivo. El que alguien se vaya no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada, y “su dueño” tiene derecho a llevársela cuando desee. Y aunque “ser dueño” de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque crea que es mía, no lo es, por lo tanto...

No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo.

No puedo esperar que haga sólo lo que yo desee.

No puedo controlarle, manipularle, adueñarme de ella, ni controlar su destino. 

No debo reclamarle a la vida porque me quitó lo que me prestó.

Pero sobre todo... DEBO APRENDER... QUE NUNCA DEJARÉ DE APRENDER, y que mientras continúo aprendiendo, debo permitirme vivir y sentir. 

Y ahora, que me empiezo a recuperar de los dolores que sufrí gracias a que ni siquiera había aprendido que había mucho que aprender, lo único que me queda es, tomar un gran suspiro y decirme a mí mismo...

¡Bueno amigo... volvamos a empezar!

Texto extraído del libro: “ Extrañando a Dina” Escrito por el psicólogo Mario Alonso Madrigal Jiménez. San José, Costa Rica, 2006

dom

29

nov

2009

Depresión: Cómo reconocerla

La mayoría de las personas sufren episodios de de tristeza en algún momento en su vida. Pude tratarse desde un problema leve hasta una enfermedad que amenaza la vida: La depresión
Afortunadamente la depresión es curable. El 90% de las personas que reciben tratamiento la superan (el 10% restante probablemente no recibe el tratamiento adecuado)
La ciencia médica esta entendiendo cada vez mejor la depresión: La mayoría de los casos serios de depresión se deben a un desequilibrio de sustancias químicas (neutrotransmisores) del cerebro, para regular el nivel de neurotransmisores se utiliza la medicación antidepresiva.
Pueden existir varios desencadenantes de un episodio depresivo:

 

  • Perdida de un ser querido o de algo que se estime mucho.
  • Tensión crónica o la vivencia de un acontecimiento muy estresante.
  • Enfermedad grave.
  • Reacciones a medicinas.
  • Alcoholismo, o abuso de otras sustancias.
  • La falta de luz ida durante el invierno puede causarles a algunas personas un tipo de depresión llamada "depresión de invierno".
  • Si hay historial de depresiones en la familia se corre mayor riesgo de padecerla.


El estar triste no equivale a tener depresión. Las malas noticias y las decepciones normalmente provocan tristeza y pesar: esto es normal, siempre y cuando la tristeza no se vuelva permanente.

Síntomas de la Depresión:

 

Los síntomas más característicos y fundamentales para reconocer una depresión son :

  • Perder el interés en las cosas de las que antes se disfrutaba. (falta de entusiasmo, placer y alegría)
  • Sentirse triste, decaído emocionalmente.

Se asocian a menudo los siguiente síntomas secundarios:

  • Sentirse permanentemente cansado y sin energía,  o por el contrario, sentirse casi siempre inquieto e intranquilo.
  • Baja autoestima.
  • Sentimientos de culpa.
  • Aumento o disminución del apetito, con la consecuente variación de peso.
  • Pensamientos recurrentes sobre muerte o suicidio.
  • Problemas para concentrarse, razonar, recordar, o tomar decisiones.
  • No poder dormir, o dormir demasiado.

Además se pueden asociar otros síntomas de tipo físico como pueden ser:

  • Dolores de cabeza.
  • Dolor generalizado (en todo el cuerpo).
  • Problemas digestivos o gastrointestinales .
  • Problemas sexuales.

 

Si padece 3 o más de los síntomas antes mencionados busque consejo de un especialista.

 

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mar

17

nov

2009

Ansiedad: Cómo reconocerla.

La ansiedad inicialmente es una respuesta de nuestro cuerpo a situaciones que percibimos cómo amenazantes, muchas veces se canalizan emociones y/o vivencias negativas que "acumulamos" acaban saliendo a la luz a través de sintomas de ansiedad.

En la actualidad se estima que un 20.6% o más de la población mundial sufre de algún trastorno de ansiedad, generalmente sin saberlo.

¿Cúales son los síntomas más comunes de ansiedad?

En la siguiente tabla resumimos los síntomas más característicos que ayudan a reconocerla:

Síntomas a nivel mental (cognitivos)

 

Síntomas Físicos.

(nivel fisiológico)

Síntomas Conductuales

Preocupación, 

Temor, 

Inseguridad, 

Dificultad para decidir, 

Miedo, 

Pensamientos negativos sobre uno mismo 

Pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros,  temor a que se den cuenta de nuestras dificultades, 

Temor a la pérdida del control, 

Dificultades para pensar, estudiar, o concentrarse, etc.

 

Sudoración.

Tensión muscular.

Palpitaciones.

Taquicardia.

Temblores.

Molestias en el estómago. 

Molestias gastrointestinales. 

Dificultades respiratorias. 

Sequedad de boca.

Dificultades para tragar.

Dolores de cabeza.

Mareos.

Náuseas.


Evitación de situaciones temidas, 

Fumar, comer o beber en exceso, 

Intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.), 

Ir de un lado para otro sin una finalidad concreta, 

Tartamudeo

Llanto 

Quedarse paralizado, etc.

 

 

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